¿San Cristobal de La Habana?

La Bandera de San Cristobal de La Habana.

(Ficción) Historia de La Habana desde que fue capturada por el Imperio británico en 1762

A pesar de que los británicos mantenían su estado de modo inferior e insignificante dentro de las murallas del morro y cabaña en el año 1762, el gobierno y sistema estructural de La Habana se reformó radicalmente para la ciudad al rendirse los españoles después de una larga batalla con la Gran Bretaña poderosa y fortificante. Las fuerzas Británicas coaccionaron intensamente los puntos de defensa de la cuidad, ya que en el Reino Unido surgía un inédito interés por esta localización tan centrada de cuba. Ya que algún analista aliado a Gran Bretaña desde Europa andaba murmurando que adquirir la ciudad portuaria sería un buen provecho. La expedición y confabulación para asaltar la colonia fue dirigida y creada por Sir George Keppel conde de Albemarle y por el almirante Sir George Pocock, ordenado por instrucciones y acuerdos dictados en Londres. La flota Británica se apareció exhibiéndose en el horizonte de la cuidad un día como el 2 de junio de 1762, con veintisiete  navíos de primera línea y un ejército de treinta mil hombres al mando del conde y a riendas del almirante. Un acto que más adelante, después de largos días agotadores y recayentes, sería un gran triunfo para el reino y para la guerra entre España y Gran Bretaña.

El idioma germánico ingles se implanto atreves de la cuidad como agua que corre por los acantilados, y poco a poco esa otra novedosa cultura europea se fue integrando en las personas y en la infraestructura de tal lugar. Lugar que sin duda su riqueza y ardor le condescendería el titulo de la Llave del Nuevo Mundo. Cuyo punto equidistante, rodeado por las aguas cálidas del Mar Caribe, el rey George III de Gran Bretaña fantaseaba con ansias cada día sin cesar.

Muchos ciudadanos manifiestamente se opusieron a los británicos, y combatientes de la armada española llegaban cada día en grupos agrediendo aleatoriamente distintos puntos de la cuidad, para así poder recobrarla, pero el afán desde Europa creció las tropas británicas, y muchos soldados más desembarcaron en la isla aferrados a sostener el mando y a establecer sus fronteras. La guerra entre los británicos y españoles por la posesión de la cuidad de La Habana continuó por dos años más hasta que en un acto de reflexión y convenio de forma  cobarde y poco interesada, los reyes de España indiferentes y atareados deciden proponer firmar un tratado de provisión de bienes y oro a cambio del territorio ocupado de la isla para que hubiese paz entre sí.

Durante la etapa de conflicto en La Habana muchos ciudadanos fallecieron y muchas partes de la cuidad fueron derribadas a causa de los bombardeos y ataques constantes que ocurrían. Muchos hombres británicos también murieron en sus lugares de guarida generalmente por causa de fiebre amarilla. La ciudad sin duda se encontraba en un periodo de cambio y recomposición. Pues a pesar de su destrucción, nuevas construcciones comenzaron a ejecutarse, tanto cultural como de defensa.

Después de un tiempo que la cuidad evolucionaba y se transformaba notablemente, la gente por fin encontraba alegría y mejores motivos para apreciar el nuevo gobierno al ver las atenciones, propuestas y tratos que el Reino Unido les brindaba. La invasión agridulce en La Habana causó a la cuidad progresar económicamente a una más rápida velocidad, ya que Gran Bretaña le abrió ruta comercial con Norte América y las Antillas, especialmente con Nueva York y Boston. Ahora buques mercantes pasarían por La Habana activamente más que años anteriores consecutivos. Al instante del pueblo darse cuenta de la magnitud del gran paso que habían desempeñando, se declaran entre las colonias Británicas vecinas, la más poderosa del Caribe, que por años y años reinaría obsoleta a los pies de la había de bolsa de la antigua villa San Cristóbal de La Habana, fundada por el conquistador Español renombrado Diego Velázquez de Cuéllar en 1515.

Las recientes normas protestantes y el cambio radical del estilo de vida impuesto por la Gran Bretaña  incomodo a todos aquellos viejos vivientes de la cuidad, mientras que los jóvenes con acentos ingleses y con una mezcla de cierta diversidad crecían entre cubano y puro Ingles, y se desenvolvían intelectualmente mundanos en sus deberes.

Nuevos colegios, iglesias y otras instalaciones fueron erigidas por las afueras de la cuidad a contribución de su ampliación y acomodación a lo ingles. Muchos sitios de suma importancia fueron edificados por las influencias británicas en ese periodo de transformación. También centros de entretenimiento y educativos de arte fueron establecidos para nutrir la cuidad acorde con sus nuevos residentes adinerados que se desarrollaban social y laboralmente en la cuidad.

La colonia Habanera amplió sus fronteras hasta alcanzar algunas villas adyacentes que también constituyeron parte de la creciente nación. El área total de toda la colonia cuenta con cuatro mil quinientos cuarenta y dos kilómetros cuadrados. La colonia entera en totalidad posee el nombre de San Cristóbal, denominación establecida por el gobernador en honor al nombre original de la ciudad y al descubridor de Cuba.

La bandera de la ilustre colonia sostiene el emblemático escudo de La Habana, con su llave, fondo rojo, y estrella solitaria centrados sobre las franjas de la bandera británica, roja, azul y blanca. La misma fue procreada por el gobernador George Keppel como homenaje y rendimiento de honor al pueblo Habanero y como representación de la nueva colonia británica en Las Américas.

Al Cuba perder su ciudad capital y puerto central, se decretaron nuevas reformas de comercio entre Cuba y España. Santiago de Cuba se convierte una vez más la cuidad capital de Cuba, como resultado de ampliado comercio con España y otras naciones, la cuidad creció inmensamente su población y poderío. Muchas familias españolas y de otras partes del mundo decidieron mudarse a Santiago a fines de obtener  nuevas oportunidades, tanto económicas como humanitarias. Haciendo tal retrasada cuidad brillar resplandeciente en el oriente de Cuba. Por supuesto, su puerto y morro fueron ampliados, surgiendo ahora una irónica competencia entre ambas ciudades cosmopolitas; La Habana y Santiago.

En 1826 San Cristóbal obtiene su independencia de los monarcas británicos, permaneciendo  una nación poderosa e imperial con contactos cercanos a las ciudades del imperio Norteamericano y a otras potencias del mundo. Cuba también continua impetuosa con su eficaz constitución y fuertes relaciones humanitarias y diplomáticas con San Cristóbal. Entrambos han firmado tratados y enmiendas de comercio que gentilmente los han estrechado y les han aniquilado el odio entre sí, notando todas esas cosas que tienen en común y rindiéndose el uno al otro de los estúpidos impedimentos que les imposibilitaban la fantasía de ser feliz.

Drawing of ¿San Cristobal de La Habana? during 1896 (watercolor+ink)
Love, Alejandro
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